Hay situaciones por las cuales uno se siente amargado, agradecido, satisfecho, contrariado, alegre, compungido, enamorado, engañado, y todo lo demás que pueda experimentar un ser humano. En cada una de esas situaciones lo que más procura el cuerpo, el alma y el corazón, es expresar ese sentimiento; vaciarse, sentirse, manifestarse, a gritos, sigilosamente, de cualquier manera; lo importante es hacerlo, porque de lo contrario se vuelve uno árido, frío, con el feeling marchito, y así no es tan bella la vida, definitivamente no. Por eso es lindo expresarse. Sin ofender a los demás, claro -ahí es donde reside el verdadero don-.


30 de diciembre de 2014

Final

Final #1

Y al final del año, elaborando un minucioso balance general, revisando la -a veces intrigante- lista de sueños cumplidos y sin cumplir, repasando las metas alcanzadas y sin alcanzar, recordando sorpresas, decepciones y aún desvaríos; haciendo una retrospección breve y sincera -sin exageraciones u omisiones-, uno se da cuenta de que hay que agradecerle a Diosya sea porque no hubo enfermedades graves, porque se tiene a la familia, porque no faltó la comida, el vestido, el techo; o quizás, más importante aún, porque se experimentó amor, felicidad, se superaron complejos y desamores... Porque se mantiene firme la convicción de que con él cada año será mejor.