Hay situaciones por las cuales uno se siente amargado, agradecido, satisfecho, contrariado, alegre, compungido, enamorado, engañado, y todo lo demás que pueda experimentar un ser humano. En cada una de esas situaciones lo que más procura el cuerpo, el alma y el corazón, es expresar ese sentimiento; vaciarse, sentirse, manifestarse, a gritos, sigilosamente, de cualquier manera; lo importante es hacerlo, porque de lo contrario se vuelve uno árido, frío, con el feeling marchito, y así no es tan bella la vida, definitivamente no. Por eso es lindo expresarse. Sin ofender a los demás, claro -ahí es donde reside el verdadero don-.


30 de agosto de 2015

Poemas de agosto

Búsqueda



Te busco en las veredas, y también en mis recuerdos,

en medio de la algarabía, por la noche en la tranquilidad,

te busco entre mis ilusiones, y también en días cuerdos,

en las frías madrugadas, con más ahínco en la obscuridad.


sin embargo he decidido abandonar tanta ansiedad

y ahora te busco dejando un día de por medio

a ver si en alguna tarde fresca de interludio

me resigno por fin a esta soledad.




Soledad Insuficiente


Con esta soledad respiro,

con esta soledad puedo vivir,

con esta soledad suspiro,

con esta soledad puedo reír.


Pero con esta soledad no es suficiente

porque aunque con ella hago arte

tu recuerdo no sale de mi mente

y mi corazón se niega a olvidarte.




Cuatro Agostos Extrañándote


Han pasado cuatro agostos idénticos,

casi un lustro de ésta desazón,

los pájaros cambiaron ya sus cánticos

y aún no se acostumbra mi corazón.


Ya son cuatro inviernos los que pasaron por mis huesos,

y su frío no se compara con el de tu ausencia,

¿cómo hago yo para olvidar tu plácida presencia

y tus abrazos que en mi piel siguen adheridos?


El paisaje de cada otoño es un recuerdo de tu mirada,

y el vacío que dejaste no se llena con el sol,

¿hasta cuándo estaré contemplando este girasol

tan apacible y formidable como tú, mi amada?


Tres primaveras en las que no florecieron

ni un clavel, ni un jacinto, ni una esperanza,

¿cómo hago yo para olvidar tu sublime danza

y tus besos que en la noche me sedujeron?


El calor de cada verano no llega a mi alma

y las noches cortas son igual de largas sin vos,

¿hasta cuándo estaré sin escuchar tu dulce voz

que con sólo una sílaba encendía de mi corazón la llama?


Llevo cuatro agostos extrañándote,

pero aún no me hago a la idea,

de que ya no estés a la hora del té

y sin embargo mis ojos todavía te vean.




-Jose